05 May 2016
La ciencia aún no ha podido determinar cuáles son las causas de las cardiopatías congénitas. Aunque algunos padres pueden tener más de un hijo con una cardiopatía, en la mayoría de los casos, éstas no se consideran hereditarias y, en la mayoría de los casos, los niños con cardiopatías congénitas no presentan factores de riesgo conocidos. Sin embargo, las cardiopatías congénitas están asociadas con anomalías cromosómicas, como la trisomía del par 21 (síndrome de Down) y están vinculadas a anormalidades genéticas específicas. Los bebés con otros problemas de nacimiento también pueden padecer cardiopatías congénitas.
La salud de la madre durante el embarazo también juega un papel importante. Las mujeres que tienen más probabilidades de dar a luz a un hijo con una cardiopatía son aquellas que han contraído rubéola durante el embarazo, tienen una diabetes no tratada o no controlada o fenilcetonuria (un trastorno metabólico de origen genético). Además, la exposición a ciertas sustancias químicas durante el embarazo, incluyendo el alcohol o los medicamentos que se tomaron antes del nacimiento, también están asociados con cardiopatías congénitas.
Existen varios tipos de problemas cardíacos que pueden cursar con soplos. Dentro de estas afecciones se encuentran las anomalías en el tabique cardíaco, las anomalías en las válvulas, el flujo anormal entre las cavidades del corazón y las salidas (obstrucción del tracto de salida) y los problemas del músculo cardíaco.
1. Anomalías en el tabique cardíaco. Afectan a las paredes entre las cavidades superiores e inferiores del corazón cuando hay un orificio en el tabique. A través de este orificio, la sangre puede fluir hacia las otras cavidades cardíacas y este flujo sanguíneo extra puede provocar un soplo. También puede hacer que el corazón tenga que trabajar más de la cuenta y, en consecuencia, aumente de tamaño.
2. Anomalías en las válvulas. Surgen cuando las válvulas son deformes o presentan alguna anomalía, es decir, son pequeñas, demasiado gruesas o presentan algún otro tipo de anormalidad.
3. Problemas del músculo cardíaco. Cuando este músculo es más grueso o más débil de lo normal, puede disminuir la habilidad del corazón para bombear la sangre al cuerpo normalmente. En caso de que haya un problema, un cardiólogo infantil aconsejará la mejor solución.
18 Feb 2016
El electrocardiograma Holter o monitor Holter es una máquina que registra y almacena la actividad eléctrica del corazón de una persona durante una jornada de vida normal (24 horas). Esta prueba, que lleva el nombre del médico que lo inventó Norman Holter, permite detectar alteraciones en el ritmo cardíaco, especialmente indicado para diagnosticar arritmias, es decir, latidos irregulares del corazón.
Aunque proporciona información menos detallada que el electrocardiograma, debido a que consta de menos electrodos, el Holter es capaz de registrar el ritmo cardíaco de forma continua a lo largo de 24 horas. También se utiliza para registros de 48 horas. En casos especiales, como en el estudio de arritmias malignas, se coloca un chip en la piel (holter implantable subcutáneo) y se obtienen registros del ritmo cardíaco de hasta 6 meses.
Durante el test deberás llevar el Holter, que consta de un aparato pequeño del tamaño de un teléfono móvil (monitor registro), normalmente acoplado a un cinturón ajustado a la cintura, y conectado a unos electrodos (parches conductores) enganchados en el pecho durante un día. Funciona con batería o con pilas. Deberás apuntar en una libreta las actividades, los síntomas y la hora en la que ocurren durante el período que dure la prueba.
El Holter registra hasta 100.000 ciclos cardíacos a lo largo de 24 horas frente a los 40 o 50 ciclos cardíacos que es capaz de registrar el electrocardiograma. Una vez pasadas las 24 horas, desconectarás el aparato. La información que ha quedado almacenada en el dispositivo será traspasada a un ordenador.
Estos registros permitirán al médico detectar posibles alteraciones del ritmo cardíaco.
Podrás hacer una vida normal, una vez que te hayan colocado los electrodos del Holter. Al principio, puede parecer un poco aparatoso, pero los cables irán bajo la ropa, y cuando te acostumbras a llevar el dispositivo ni te das cuenta de que está ahí. Recuerda que no debes ducharte y evitar sudar para que no se suelten los electrodos pegados en tu piel.
Es importante que durante la prueba te acuerdes de anotar en una libreta todas la actividades (comer, ir al baño, subir escaleras, pasear..) que realizas y los síntomas que sientes, así como la hora exacta en que ocurren.
Para dormir es aconsejable que lo hagas con la posición hacia arriba para evitar que se desprendan los cables.
No hay riesgos, ya que la persona que se somete al examen no recibirá ninguna corriente eléctrica ni radiación.